El acto no define a la persona, pero si lo que persigue. En ocasiones no actuamos como nos conviene, y la única razón es que no nos conocemos lo suficiente. Lo que entendemos por conocer a una persona, atiende a la descripción más patética y mal estructurada de la verdad. Nadie, absolutamente es quien cree ser, y esto lo digo desde la más grande y severa impaciencia de encontrar mi "yo" más oculto. Y por lógica, nadie nos conoce más de lo que nosotros lo hacemos, es decir, poco o nada...¡hipócritas!
No os engañeis por lo que veis, pues esto no es más que palabra, palabra impulsada por la emoción, emoción sin control que asume y dirige todo cuanto en mi se halla. "No", no es sino una negación de lo que no se debe hacer, haced pues lo que os haga felices y no lo que os obligue a buscar qué hacer para serlo.
Creer sin saber porqué ni para qué, sirve solo para confirmar nuestra inutilidad y escasa capacidad de ser. Nadie admite la realidad en su expresión máxima, es por ello que nos rodea una red de repugnantes mentiras y voluntarias fachadas que involuran tano al tratado como al que trata, y es ésta la razón por la que sin saber cómo explotamos ante comportamienos adveros o inusuales de aquellos que nos rodean y de los que nunca esperaríamos tales actos.
Seamos honestos, el engaño es algo presente en toda vida humana, es algo tan real como triste, triste por su carácter, que hiere más que beneficia. ¡Somos metira!, y sabiendo ésto no hacemos nada por encontrar la verdad, nada por alcanzar un ápice de sinceridad, nada por ser no un nombre ni un prestigio, sino una persona con emociones que siente y hace sentir. La verdad no es innata, es algo que se aprende, es una de las mayores herencias que un hombre puede dejar a sus sucesores, los cuales no son más que masas de carne parlante sin ella.
Es así el mundo tal y como lo veo, un vertedero pintado de blanco, un rio contaminado de color inmaculado, un lugar en el que crecer no es sólo tomar concepción del tiempo pasado, sino enfrentarse a una de las más dificiles metas del ser humano, ELEGIR.
24/3/09
22/3/09
Un juego muy real
¡He llegado! Pude decir esta frase al pasar unas dos semanas, tiempo necesario para asimilar mi nueva vida, mi nuevo rol, mi nueva condición. Y gente de un lado a otro, sin control, sin afán, sin decisión, caminan solo pensando en no pensar, dirigidos a un punto fijo como misiles con un destino sin retorno. Era un nuevo estudiante, torpe, miedoso y confundido, allí me encontraba porque tocaba, allí me trasladé para sin saber cómo y qué hacer algo mejor de mí.
Todos con una posición, todos con un nuevo y marcado camino a seguir, todos menos yo. El comienzo siempre es duro, no te relacionas, no conoces como para intentar conocer más y no quieres conocer más de lo que concoces hasta entonces para no ser decepcionado. Entonces llegas de un lugar en el que eres el conocido a uno en el que eres el extraño, y en medio de este papel asumes tu condición.
Para aquel individuo nuevo, la sociedad es un juego, las relaciones son un juego, y es experto es jugarlo. De esta forma me dispuse a comenzar mi partida en mi nuevo nivel, superior en dificultad y novedad al anterior, pero no imposible de superar.
Y como todo buen jugador aprendí a exprimir mis recursos lo más sensata y rentablemente posible, para así poder elegir una opción no lineal en este particular juego. Rodeado por recursos, empecé a verlos no como tales, sino como algo más, algo que me alejaba de esa forma de evasión, algo que me ayudaba a aferrarme a la realidad más pura, ¡ellos!. Esos individuos que buscaban en mí alguien con quien reir y que paulatinamente han llegado a convertirse en lo que hoy son, amigos.
Sin darme cuenta encontré en este lugar amigos de verdad, personas con las que siento estar seguro, personas con las que me siento en casa, amigos que hacen de nuestros encuentros la mejor de las reuniones, Miembros de algo que empezó como un grupo de aburridos estudiantes y que hoy es la más sincera pandilla de amigos; ¡el Clan Doctoral!
Todos con una posición, todos con un nuevo y marcado camino a seguir, todos menos yo. El comienzo siempre es duro, no te relacionas, no conoces como para intentar conocer más y no quieres conocer más de lo que concoces hasta entonces para no ser decepcionado. Entonces llegas de un lugar en el que eres el conocido a uno en el que eres el extraño, y en medio de este papel asumes tu condición.
Para aquel individuo nuevo, la sociedad es un juego, las relaciones son un juego, y es experto es jugarlo. De esta forma me dispuse a comenzar mi partida en mi nuevo nivel, superior en dificultad y novedad al anterior, pero no imposible de superar.
Y como todo buen jugador aprendí a exprimir mis recursos lo más sensata y rentablemente posible, para así poder elegir una opción no lineal en este particular juego. Rodeado por recursos, empecé a verlos no como tales, sino como algo más, algo que me alejaba de esa forma de evasión, algo que me ayudaba a aferrarme a la realidad más pura, ¡ellos!. Esos individuos que buscaban en mí alguien con quien reir y que paulatinamente han llegado a convertirse en lo que hoy son, amigos.
Sin darme cuenta encontré en este lugar amigos de verdad, personas con las que siento estar seguro, personas con las que me siento en casa, amigos que hacen de nuestros encuentros la mejor de las reuniones, Miembros de algo que empezó como un grupo de aburridos estudiantes y que hoy es la más sincera pandilla de amigos; ¡el Clan Doctoral!
6/3/09
De tanto amar...
El humano es un animal inusual, no por su capacidad de razón, ni por su empatía, sino por su enorme y constante sentimiento de amor, que consigue hacer de él un animal vulnerable, pero feliz.
Como he defendido siempre, la razón se ve eclipsada o limitada por la emoción en más ocasiones de las que nos gustaría, pero seamos sinceros, el sentimiento no cansa, cansa el conocer que alguien siente por uno lo que tu por el primero. Y sin más te sumerges en un mundo de ideas creadas a partir del sentimiento de rechazo a toda relación emocional que persigue no aferrarse a nada ni nadie, para optar así a una vida en la que sea prescindible la emoción. Como he dicho es un mundo creado a partir de ideas, lo cual lo dota de un carácter irreal, por lo que no es valido para el fin que pretende.
De tanto amar se nos cansa el corazón, de tanto amar perdemos la razón, de tanto amar
desconocemos hasta nuestra propia acción. El simple hecho de conocer estar abrumado nos levanta de forma leve sobre la única cima a la que el hombre puede acceder, la sinceridad. sinceridad de ser quien somos ante cualquier situación o contexto, y sinceridad de no ceder ante nadie que nos impida seguir adelante.
La verdad, no soy muy de amar, por ello me veo obligado a desistir en los más que insatisfactorios intentos de vehiculizar mis virtudes hacia metas no marcadas, hacia nada, y seguir adelante como hasta ahora lo he hecho, de forma precisa y sin prisa. Esta es la mera acción que marca mi condición, la de mi vida y la de mi ser, la de mi yo y la de mi persona, y en definitiva la de todo cuanto hago y digo.
Como he defendido siempre, la razón se ve eclipsada o limitada por la emoción en más ocasiones de las que nos gustaría, pero seamos sinceros, el sentimiento no cansa, cansa el conocer que alguien siente por uno lo que tu por el primero. Y sin más te sumerges en un mundo de ideas creadas a partir del sentimiento de rechazo a toda relación emocional que persigue no aferrarse a nada ni nadie, para optar así a una vida en la que sea prescindible la emoción. Como he dicho es un mundo creado a partir de ideas, lo cual lo dota de un carácter irreal, por lo que no es valido para el fin que pretende.
De tanto amar se nos cansa el corazón, de tanto amar perdemos la razón, de tanto amar
desconocemos hasta nuestra propia acción. El simple hecho de conocer estar abrumado nos levanta de forma leve sobre la única cima a la que el hombre puede acceder, la sinceridad. sinceridad de ser quien somos ante cualquier situación o contexto, y sinceridad de no ceder ante nadie que nos impida seguir adelante.
La verdad, no soy muy de amar, por ello me veo obligado a desistir en los más que insatisfactorios intentos de vehiculizar mis virtudes hacia metas no marcadas, hacia nada, y seguir adelante como hasta ahora lo he hecho, de forma precisa y sin prisa. Esta es la mera acción que marca mi condición, la de mi vida y la de mi ser, la de mi yo y la de mi persona, y en definitiva la de todo cuanto hago y digo.
4/3/09
Errar es humano
El ser humano, por mucho empeño que destine a corregir u ordenar todo cuanto a su alrededor encuentra, no es perfecto, y como todo ser imperfecto tiene fallos, y a consecuencia de los mismos comete errores.
El imperfecto ser humano cree estar en la cima de su mundo, y controlar su "territorio", pero la cruda realidad deja a este individuo no al nivel de la falda de su montaña, sino al punto de comienzo de ésta. Es decir, el hombre necesita de hechos incuestionables, la mayoría desagradables, en los que se demuestra que todos erramos, y que a partir de asumir ésto la postura más lógica sería subsanar tal error.
Procedemos a partir de ésto a recuperar esos momentos perdidos y a eliminar esas palabras no sentidas para conseguir al fin retomar la situación de inicio, con la que poder seguir viviendo como lo haciamos, felices.
El imperfecto ser humano cree estar en la cima de su mundo, y controlar su "territorio", pero la cruda realidad deja a este individuo no al nivel de la falda de su montaña, sino al punto de comienzo de ésta. Es decir, el hombre necesita de hechos incuestionables, la mayoría desagradables, en los que se demuestra que todos erramos, y que a partir de asumir ésto la postura más lógica sería subsanar tal error.
Procedemos a partir de ésto a recuperar esos momentos perdidos y a eliminar esas palabras no sentidas para conseguir al fin retomar la situación de inicio, con la que poder seguir viviendo como lo haciamos, felices.
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