6/3/09

De tanto amar...

El humano es un animal inusual, no por su capacidad de razón, ni por su empatía, sino por su enorme y constante sentimiento de amor, que consigue hacer de él un animal vulnerable, pero feliz.

Como he defendido siempre, la razón se ve eclipsada o limitada por la emoción en más ocasiones de las que nos gustaría, pero seamos sinceros, el sentimiento no cansa, cansa el conocer que alguien siente por uno lo que tu por el primero. Y sin más te sumerges en un mundo de ideas creadas a partir del sentimiento de rechazo a toda relación emocional que persigue no aferrarse a nada ni nadie, para optar así a una vida en la que sea prescindible la emoción. Como he dicho es un mundo creado a partir de ideas, lo cual lo dota de un carácter irreal, por lo que no es valido para el fin que pretende.

De tanto amar se nos cansa el corazón, de tanto amar perdemos la razón, de tanto amar
desconocemos hasta nuestra propia acción. El simple hecho de conocer estar abrumado nos levanta de forma leve sobre la única cima a la que el hombre puede acceder, la sinceridad. sinceridad de ser quien somos ante cualquier situación o contexto, y sinceridad de no ceder ante nadie que nos impida seguir adelante.

La verdad, no soy muy de amar, por ello me veo obligado a desistir en los más que insatisfactorios intentos de vehiculizar mis virtudes hacia metas no marcadas, hacia nada, y seguir adelante como hasta ahora lo he hecho, de forma precisa y sin prisa. Esta es la mera acción que marca mi condición, la de mi vida y la de mi ser, la de mi yo y la de mi persona, y en definitiva la de todo cuanto hago y digo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario