16/4/09

Cuando duerme Dios

El hombre, amo y señor de la tierra, poseedor de cultura, intelecto y destreza máximas, y todas estas virtudes empledas en una sola, vivir. Nos despertamos todas las mañanas felices por tener un nuevo día, nuevos retos a los que enfrentarnos, nuevas posibilidades de aprender, enseñar y compartir, cada día un mundo dentro de uno solo, el nuestro.

Todas las vivencias por las que pasamos contruyen en nosotros una pieza mas del complejo puzzle que nos forma, una pieza más de nuestra identidad, de nuestro carácter, de nuestra calidad personal, de todo aquello por lo que merece la pena movilizarse, de nuestro ser más humano. Vivimos tantos aspectos importantes y evidentes que los tomamos no como algo anormal o inusual, sino como algo a lo que todo individuo se acostumbra tarde o temprano, algo que no nos "incumbe" y que, por lo tanto, nos exime de responsabilidad. No supone un problema el ignorar tales aspectos, lo supone ignorarlos sabiendo de ellos.

El hombre es bueno, o al menos todo hombre en algún momento de su vida, por pequeño que sea, desea serlo, pero esos momentos son siempre tan escasos como sus poseedores. Vacilamos contínuamente sobre qué hacer o cómo actuar ante aspectos que nos impiden vivir como lo hacemos, estados precarios e infrahumanos de individuos con tantos derechos como nosotros o nuestros adyacentes, y siempre llegamos a la misma pregunta retórica: "qué puedo hacer yo si soy un sólo hombre". Esta pregunta aún sin buscar respuesta la encuentra; si un hombre puede cambiarse a sí mismo, conoce cómo piensa, cómo y porqué actua, y sabiéndolo todo sobre lo más impotante, sobre aquello a lo que se reduce cualquier cuestión planteable, es decir, el individuo, entonces puede cambiar el mundo.

La vida humana es valorada de forma muy distinta en función de aspectos muy erróneos, como son el dinero, o el poder, tales aspectos reducen a éstos "superhombres" a deshecho en comparación con semejentes que luchan diariamente por no morir de hambre. En situaciones en que dichos individuos ven su vida pasar ante sus ojos, todos se preguntan, "porqué a mi", "dónde esta Dios", y yo un vez más respondo, aunque no se busque respuesta, Dios está durmiendo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario